Minitrampolín, vibración y linfa: qué funciona y qué es puro bombo Movimiento

Minitrampolín, vibración y linfa: qué funciona y qué es puro bombo

Escrito por One 29 de septiembre de 2026 23 min de lectura

La respuesta rápida

  • ¿Saltar en un minitrampolín ayuda a drenar la linfa? Probablemente favorece su movimiento, porque la linfa depende de la contracción muscular, la respiración y los cambios de presión. No hay grandes estudios que demuestren un efecto espectacular en adultos sanos.
  • ¿Y una plataforma vibratoria? Hace que los músculos se contraigan de forma refleja y puede mejorar la circulación local. Es una herramienta útil para calentar, no un sustituto del ejercicio.
  • ¿Cuál es el verdadero beneficio? Ambas opciones te lo ponen fácil para moverte un poco y a menudo. Para un sistema linfático que no tiene bomba, lo que más importa es el movimiento suave y frecuente.
  • Empieza por aquí: 1 minuto de respiración lenta, 3 minutos de rebotes suaves en un minitrampolín o en el suelo, y después 1 minuto de exhalaciones largas.
  • Evítalo o consúltalo antes si: estás embarazada o en el posparto, o si tienes síntomas de suelo pélvico, hinchazón sin causa clara, mareos, una cirugía reciente o una enfermedad cardíaca.

Son las 4 de la tarde. Sophie, consultora de 38 años, lleva sentada en su mesa desde las 8. Nota los tobillos hinchados, los hombros pegados a las orejas y, de algún modo, está agotada pero con el cuerpo en alerta. Entrena fuerte dos veces por semana. Pero no parece servirle de mucho.

Hay algo que casi nadie te cuenta: el corazón bombea la sangre, pero la linfa no tiene una bomba propia. Esta discreta red de drenaje mueve líquidos, células inmunitarias y desechos por todo el cuerpo, y depende casi por completo de que te muevas, contraigas los músculos y respires. Si pasas ocho horas sentado sin moverte, se ralentiza muchísimo.

Por eso el rebounding (saltar en un minitrampolín) y las plataformas vibratorias se han puesto tan de moda. Ambos prometen “activar la linfa” en cuestión de minutos. Parte de esa promesa tiene base. Y parte es puro marketing.

Esta guía pone orden entre ambas cosas. Verás cómo se mueve la linfa, qué hacen realmente el rebote en minitrampolín y la vibración, quién debería tener precaución y una rutina de cinco minutos que puedes empezar hoy mismo.

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Tu sistema linfático, explicado de forma sencilla

El sistema linfático forma parte tanto del sistema circulatorio como del inmunitario. Ayuda a mantener el equilibrio de líquidos, transporta células inmunitarias, absorbe grasas durante la digestión y elimina desechos de los espacios que rodean tus células.

La linfa es un líquido transparente. Se forma cuando el plasma sale de los vasos sanguíneos y pasa a los tejidos. Por el camino recoge proteínas, células inmunitarias y desechos, y después circula por los vasos y ganglios linfáticos antes de volver al torrente sanguíneo cerca de la clavícula.

Las partes principales:

  • Vasos linfáticos: conductos finos con válvulas unidireccionales que transportan la linfa por todo el cuerpo
  • Ganglios linfáticos: puntos de filtrado situados en el cuello, las axilas, el abdomen y la ingle, donde las células inmunitarias detectan posibles amenazas
  • Bazo y timo: órganos que filtran la sangre y ayudan al desarrollo de las células inmunitarias
  • Vasos quilíferos: vasos linfáticos del intestino delgado que absorben la grasa de los alimentos

Por qué moverse es tan importante

Al no contar con una bomba central, la linfa se desplaza principalmente gracias a:

  • los músculos esqueléticos, que comprimen los vasos cuando te mueves
  • el diafragma, que modifica la presión en el pecho y el abdomen al respirar
  • los cambios de postura y la acción de la gravedad
  • las válvulas unidireccionales, que impiden que el líquido retroceda
  • pequeñas contracciones rítmicas en las propias paredes de los vasos

Cada paseo, estiramiento, respiración profunda o cambio de postura ayuda a impulsar la linfa. Pasar muchas horas sentado y respirar de forma superficial elimina la mayoría de esos estímulos.

Una aclaración sobre la «linfa lenta»: la hinchazón, la sensación de pesadez y la rigidez pueden deberse a muchas causas, como el sueño, las hormonas, la sal, el alcohol, el estrés o ciertas afecciones médicas. En cualquier caso, moverse con suavidad es un hábito sensato. Pero si la hinchazón persiste, duele o aparece solo en un lado, lo que necesitas es consultar a un médico, no subirte a una cama elástica.

Rebounding: por qué funciona saltar suavemente

El rebounding consiste en hacer ejercicio sobre un minitrampolín. Puede ir desde un suave “rebote saludable”, en el que los pies apenas se despegan de la lona, hasta sesiones completas de cardio.

Su relación con la linfa se explica por pura física. Cada rebote genera un ciclo de aceleración y frenado. Los tejidos se comprimen al bajar y se liberan al subir. Gemelos, muslos, glúteos, abdomen y pies trabajan sin parar para mantenerte estable. Esa combinación de contracción muscular y cambios de presión es precisamente lo que estimula la circulación linfática.

Para qué sirve

  • Circulación: el movimiento rítmico ayuda a que la sangre y la linfa circulen por los tejidos
  • Equilibrio y coordinación: la superficie inestable entrena la percepción de dónde está tu cuerpo en el espacio
  • Un subidón rápido de energía: la frecuencia cardiaca aumenta enseguida, incluso en sesiones cortas
  • Más amable con muchas articulaciones: una buena esterilla absorbe parte del impacto que el asfalto no amortigua
  • Encaja en la vida real: cinco minutos ya cuentan

La verdadera fuerza del rebounding es que hace que ponerse en movimiento cueste menos. Alguien que no tiene energía para una sesión de 45 minutos en el gimnasio normalmente sí puede hacer tres minutos de saltitos antes de ducharse. Si lo haces a diario, eso es lo que vuelve a construir la constancia. (Hablamos más de esto en Mover tu cuerpo en días de poca energía.)

Cómo empezar

  1. Usa un rebounder estable, con barra de apoyo si no te sientes del todo seguro con el equilibrio.
  2. Colócate de pie, con los pies separados a la anchura de las caderas y las rodillas ligeramente flexionadas.
  3. Empieza con un rebote suave: mantén los pies sobre la lona y haz pequeños impulsos.
  4. Limita las primeras sesiones a 2–5 minutos.
  5. Para si notas mareo, inestabilidad o cualquier dolor.

¿No tienes minitrampolín? Rebota en el suelo

No necesitas material para obtener buena parte de los beneficios. Un rebote suave en el suelo pone en marcha los mismos elementos: contracción muscular rítmica, cambios de presión y un aumento de la frecuencia cardiaca. La contrapartida es que hay más impacto, porque el suelo no amortigua.


Cuatro rebotes en el suelo, del más suave al más intenso

  1. Bajadas de talón: ponte de puntillas y deja que los talones bajen suavemente hasta el suelo. Haz 30–60 repeticiones, sin tensarte. Es la opción más suave y sirve para cualquier persona que no pueda saltar.
  2. Rebote con rodillas flexionadas: mantén los pies en el suelo y rebota suavemente flexionando rodillas y tobillos, como el “health bounce” en un minitrampolín. Deja que brazos y hombros se suelten.
  3. Saltitos pogo bajos: da saltos muy pequeños, apenas un par de centímetros del suelo, aterrizando con suavidad sobre la parte delantera de los pies. Haz 20–30 segundos y descansa.
  4. Saltar a la comba sin cuerda: saltos ligeros y alternos en el sitio. Haz 30 segundos de trabajo y luego 30 segundos suaves.

Pónselo más fácil a tu cuerpo

  • Salta sobre una esterilla, una alfombra o césped, no sobre baldosas ni hormigón.
  • Usa zapatillas deportivas con buena sujeción, o ve descalza sobre una superficie blanda si tus pies ya están acostumbrados.
  • Aterriza con suavidad. Si haces mucho ruido al caer, reduce la altura del salto.
  • Empieza con 1–2 minutos y ve aumentando durante un par de semanas.
  • Los consejos de seguridad y de suelo pélvico que vienen a continuación son aún más importantes aquí, porque el impacto es mayor. Si tienes dudas, empieza con elevaciones y bajadas de talones.

Plataformas vibratorias: para qué sirven de verdad

Una plataforma vibratoria de cuerpo entero vibra con una frecuencia y una amplitud determinadas mientras te mantienes de pie, sostienes una postura o haces ejercicio sobre ella. Para estabilizarte, tus músculos responden con pequeñas contracciones reflejas, a menudo muchas veces por segundo.

Esas contracciones pueden aumentar la activación muscular y la circulación local. Si añades sentadillas, elevaciones de talones o zancadas, movimientos sencillos se notan bastante más exigentes. La investigación apunta a que el entrenamiento con vibración puede mejorar el equilibrio, la fuerza y la función física en personas mayores y en algunos grupos clínicos cuando se utiliza bien. En cuanto a la salud ósea, los resultados son desiguales, y la vibración no sustituye al entrenamiento de fuerza.

Los tres tipos principales

  • Vertical: se mueve recta hacia arriba y hacia abajo. Suele utilizarse en entrenamientos de fuerza y de rendimiento deportivo.
  • Oscilante (pivotante): se inclina de lado a lado, como un balancín. Suele venderse para el bienestar general y la circulación.
  • Triplanar: se mueve en varias direcciones y normalmente se percibe como más intensa.

Si estás empezando, lo mejor es usar ajustes bajos y posturas sencillas, sea cual sea el tipo que elijas.

Cinco movimientos para empezar

  1. De pie con las rodillas relajadas: ponte erguido, sin bloquear las rodillas, durante 1 minuto.
  2. Elevaciones de talones: sube y baja despacio durante 30–60 segundos.
  3. Sentadilla corta mantenida: lleva la cadera ligeramente hacia atrás y aguanta 20–30 segundos.
  4. Posición escalonada: coloca un pie un poco por delante del otro para poner a prueba el equilibrio.
  5. Sentadillas lentas: haz 8–12 repeticiones; después descansa y respira durante 30 segundos.

Respira despacio durante todo el ejercicio para que no se te tensen la mandíbula, el cuello ni los hombros. Evita quedarte de pie de forma pasiva mientras miras el móvil. La vibración funciona mejor como calentamiento activo.

¿Rebounder, suelo o plataforma vibratoria?


MinitrampolínSaltos en el sueloPlataforma vibratoria
Cómo funciona | Saltas de forma activa | Saltas en el sitio | La plataforma te mueve
Sensación | Divertida, tipo cardio | Sencilla, con más impacto | Vibración y activación muscular
Frecuencia cardiaca | Sube rápido | Sube rápido si das saltos | Solo sube si añades ejercicio
Ideal para | Energía, cardio y equilibrio | Cualquier sitio: casa, oficina o viajes | Calentamientos, activación y personas que no pueden saltar
Espacio | Aproximadamente 1 m de diámetro; a menudo plegable | El espacio de una esterilla | Compacta, pero pesada
Precio habitual | 60–400 € | Gratis | 150–1.500 € o más

Los precios son rangos aproximados para modelos de uso doméstico.

Evidencia frente a exageraciones: qué creer

El resumen, sin adornos: saltar en un minitrampolín y usar vibración pueden ser formas plausibles de favorecer el flujo linfático, aunque la base está más en la fisiología del movimiento que en grandes ensayos sobre estos dispositivos en concreto.

Lo que sabemos

  • La linfa se mueve cuando los músculos se contraen, el diafragma se desplaza y cambia la postura del cuerpo. Eso está bien establecido.
  • Tanto el salto en trampolín como la vibración generan contracciones musculares repetidas y cambios de presión.
  • Un estudio de 1980 vinculado a la NASA observó que saltar en trampolín producía un estímulo mecánico mayor que correr con la misma frecuencia cardiaca. Midió la carga sobre el cuerpo, no el flujo linfático.
  • El entrenamiento con vibración cuenta con evidencia en ensayos sobre equilibrio y fuerza, sobre todo en personas mayores.

Lo que aún no sabemos

Ningún estudio amplio ha demostrado que saltar en un minitrampolín aumente de forma notable el drenaje linfático en adultos sanos. Afirmaciones como «saltar en un minitrampolín multiplica el flujo linfático por 15 o por 30» circulan mucho por internet, pero no cuentan con una fuente publicada sólida.

De qué conviene desconfiar

  • Afirmaciones de que un minitrampolín “desintoxica todo el cuerpo” en cuestión de minutos. De eso ya se encargan, durante todo el día, el hígado, los riñones, los pulmones, el intestino y el sistema linfático.
  • Promesas de perder grasa sin esfuerzo y sin cambiar la alimentación ni hacer entrenamiento de fuerza.
  • Cualquier mensaje que diga que una plataforma vibratoria sustituye al ejercicio.
  • Fotos de antes y después, que normalmente muestran cambios temporales de líquidos.
  • Consejos para seguir saltando aunque tengas dolor, mareo o síntomas relacionados con el suelo pélvico.

Qué puedes esperar de forma realista

Con un uso regular, la mayoría de las personas se sienten con más calor corporal, más sueltas, más despiertas y con más ganas de moverse. El rebote puede mejorar la forma cardiovascular si se progresa de manera gradual. La vibración puede hacer más eficaces los calentamientos y el trabajo de equilibrio. A menudo, el mayor beneficio es también el más sencillo: pasas menos tiempo sentado y te mueves con más frecuencia.

La seguridad, lo primero: quién debe tener cuidado

Ambas herramientas son adecuadas para la mayoría de adultos sanos. Algunas personas deberían consultar con un médico o un fisioterapeuta antes de empezar.


CondiciónReboundingPlataforma vibratoria
Embarazo o parto reciente | Consulta primero | Evítala salvo que te lo autoricen
Síntomas del suelo pélvico o prolapso | Consulta primero | Consulta primero
Osteoporosis grave | Consulta primero | Consulta primero
Cirugía reciente, lesión o prótesis articular | Consulta primero | Consulta primero
Vértigo o trastornos del equilibrio | Consulta primero | Consulta primero
Cardiopatía o tensión arterial no controlada | Consulta primero | Consulta primero
Coágulos sanguíneos o hinchazón inexplicada en las piernas | Consulta primero | Evítala salvo que te lo autoricen
Marcapasos u otro implante | Por lo general, sin problema; consulta primero | Evítala salvo que te lo autoricen
Linfedema o hinchazón relacionada con el cáncer | Solo con tu especialista | Solo con tu especialista
Problemas de retina | Consulta primero | Evítala salvo que te lo autoricen

Tu suelo pélvico

Los rebotes someten al suelo pélvico a una carga importante, sobre todo después del parto, en torno a la menopausia o si tienes pérdidas de orina con los esfuerzos. Si notas escapes, presión, pesadez o molestias, para. Las elevaciones de talones, la marcha en el sitio, el trabajo de fuerza y una sesión con una fisioterapeuta especializada en suelo pélvico son mejores puntos de partida.

Señales de que te estás pasando

Para y baja el ritmo si te duele la cabeza, notas molestias en las articulaciones, presión pélvica, dolor lumbar o un cansancio fuera de lo normal. Detente de inmediato y pide ayuda si tienes molestias en el pecho, un dolor de cabeza intenso o cualquier síntoma que te resulte preocupante.

La mejor rutina es aquella de la que tu cuerpo puede recuperarse y que puedes repetir.

Los aliados: respiración, agua y alimentación

Saltar ayuda más cuando los hábitos básicos que lo acompañan están en su sitio. Hay tres especialmente importantes.

La respiración: tu bomba interna

El diafragma es un músculo con forma de cúpula situado bajo los pulmones. Cuando inspiras profundamente, desciende y cambia la presión en el pecho y el abdomen. Ese cambio de presión ayuda a mover la linfa por el conducto torácico, el vaso linfático más grande del cuerpo, que desemboca cerca de la clavícula.

Las personas que trabajan sentadas y con estrés suelen respirar de forma superficial, tirando del pecho, y eso hace que se pierda ese empuje. Respirar despacio también lleva al sistema nervioso hacia un estado de descanso y recuperación. Para reiniciarte en unos minutos, consulta Cómo calmar tu sistema nervioso en menos de cinco minutos.

Pruébalo: relaja la mandíbula y los hombros. Coloca una mano sobre la parte baja de las costillas. Inspira por la nariz contando hasta 4 y nota cómo se abren las costillas. Espira contando hasta 6. Repite durante 1–3 minutos. Para la noche, consulta The 4-7-8 Breathing Pattern at Night, and What It Really Does.

Hidratación: agua y minerales

La linfa está compuesta en su mayor parte por agua, así que hidratarse es importante. Pero beber grandes cantidades de agua sola, sin minerales, no siempre es la solución.

  • Tómate un vaso de agua antes del café.
  • Incluye alimentos ricos en minerales: verduras de hoja verde, aguacate, legumbres, yogur, frutos secos y semillas.
  • Si sudas mucho, añade una pizca de sal o un electrolito, siempre que sea adecuado para ti desde el punto de vista médico.
  • Modera el alcohol. Altera tanto el sueño como el equilibrio de líquidos.

Alimentación: proteínas y una rutina constante

No necesitas hacer una “dieta para depurar la linfa”. Tomar proteína en cada comida ayuda a la reparación de los tejidos, al funcionamiento del sistema inmunitario y al equilibrio de líquidos. Consulta Ideas de desayunos ricos en proteína para una mañana realista para encontrar opciones sencillas, y Comer sano sin hacer dieta para tener una visión más completa.

A partir de ahí, construye una base constante: verduras y frutas variadas y de colores, pescado azul, aceite de oliva, frutos secos, hidratos ricos en fibra como la avena y las lentejas, y alimentos fermentados si te sientan bien.

Si te notas hinchado después de una comida salada, una noche de excesos o un vuelo, es normal y temporal. Los hidratos de carbono también almacenan agua junto con el glucógeno, y eso es algo positivo. La idea es tomar conciencia, no tener miedo.

Tu plan: empieza con 5 minutos

La rutina de 5 minutos

  1. 1 minuto: respiración nasal lenta: inspira contando hasta 4 y espira contando hasta 6.
  2. 3 minutos: rebotes suaves de salud con los pies sobre la colchoneta. ¿No tienes mini trampolín? Haz bajadas de talones o pequeños rebotes flexionando las rodillas en el suelo. En una plataforma vibratoria, mantente de pie con las rodillas ligeramente flexionadas, haz elevaciones de gemelos y aguanta una minisentadilla.
  3. 1 minuto: termina con espiraciones largas.

Úsalo a primera hora de la mañana, al terminar de trabajar y antes de la noche, o en cualquier momento en que sientas la cabeza saturada. El objetivo es encontrarte mejor, no acabar agotado. Para ayudarte a convertirlo en un hábito, lee Cómo crear una rutina de movimiento que de verdad se mantiene.

Una semana realista


Plan semanal
Lun | 5 minutos de rebotes + 15 minutos de fuerza
Mar | 10 minutos de cardio en trampolín + vuelta a la calma con respiración
Mié | Paseo + movilidad
Jue | 5 minutos de rebotes como calentamiento + fuerza
Vie | 3 minutos de rebotes + respiración con exhalación larga después del trabajo
Sáb–Dom | Un paseo más largo o una clase

Para el cardio, añade intervalos: 30 segundos a más ritmo y después 60 segundos suaves. Evita los rebotes intensos cerca de la hora de dormir si notas que te despejan.

Si pasas el día sentado

Cada hora, levántate, haz 20 elevaciones de talones, respira despacio cinco veces y camina durante dos minutos. Tienes más ideas en Cómo mantenerte activo si pasas todo el día sentado.

Lista básica para empezar

  • Consulta la tabla de seguridad de arriba y habla con un profesional si alguno de los puntos te afecta
  • Elige la herramienta que de verdad vayas a usar: mini trampolín, plataforma vibratoria o ninguna
  • Empieza cada sesión con 1 minuto de respiración lenta
  • Limita las sesiones a 2–3 minutos, con las rodillas relajadas y la espalda erguida
  • Termina cuando aún te sientas bien
  • Asócialo a algo que ya haces: tomar café, ducharte o acabar la jornada laboral
  • Añade 1–2 minutos a la semana, o un poco más de intensidad
  • Observa tu energía, rigidez, estado de ánimo y sueño

Elegir material (o prescindir de él)

El mejor equipamiento es el que de verdad vas a usar: normalmente, uno estable, silencioso y que tengas siempre a mano.

Minicamas elásticas:

  • Cuerdas elásticas: más silenciosas y suaves; suelen ser más caras. La mejor opción si buscas un rebote orientado al bienestar.
  • Muelles metálicos: más baratos y firmes, pero también más ruidosos.
  • Estructuras plegables: prácticas para pisos pequeños, pero asegúrate de que resulten estables.
  • Barra de apoyo: merece la pena si estás empezando o si te preocupa el equilibrio.

Plataformas vibratorias: fíjate en el tipo de vibración, el rango de frecuencias, que la base sea lo bastante amplia para colocarte con comodidad, el peso máximo que soporta y la garantía. Si puedes, pruébala antes de comprarla. Cada máquina transmite sensaciones muy distintas, y algunas resultan bastante bruscas.

Dónde lo colocas importa. Una cama elástica guardada en un armario acaba cayendo en el olvido. Déjala en un sitio por el que pases cada día, junto a una botella de agua y una banda de resistencia.

¿No tienes material? Los rebotes suaves en el suelo, las bajadas de talones, marchar en el sitio, caminar, los ejercicios de fuerza con el propio peso y la respiración diafragmática también ayudan a mover la linfa.

Muévete a menudo, respira hondo y no te compliques

El rebote, la vibración y la salud linfática se resumen en una idea: tu cuerpo funciona mejor con movimiento regular y rítmico. No necesitas un plan detox ni un entrenamiento agotador. Necesitas pequeños gestos, repetidos con constancia.

Si estás harto de volver a empezar, empieza con algo más pequeño. Rebota suavemente durante tres minutos. Haz cinco respiraciones lentas. Añade proteína al desayuno. Sal a caminar después de comer.

En One Body Now lo llamamos Move. Eat. Breathe. Basta con una sola acción para empezar. Si quieres orientación diaria, descarga la app de One Body Now.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo debería hacer rebounding para favorecer el flujo linfático?

Empieza con 2–5 minutos de rebote suave, con los pies apoyados en la lona. Si te sienta bien, ve aumentando hasta 10–15 minutos. Para la linfa, cuenta más la frecuencia que la intensidad: una sesión corta cada día es mejor que un entrenamiento agotador una vez a la semana.

¿Saltar en minitrampolín puede reducir la hinchazón o la retención?

El movimiento suave puede ayudar a aliviar la hinchazón pasajera causada por estar mucho tiempo sentado, viajar o tomar una comida salada. Si la hinchazón persiste, duele, aparece solo en un lado o no tiene una causa clara, conviene consultarlo con un médico. Puede deberse a problemas en las venas, el corazón, los riñones o el sistema linfático, y no deberías usar los saltos para tratarla por tu cuenta.

¿Es mejor saltar en minitrampolín que caminar?

Ninguna es mejor que la otra. Cumplen funciones distintas. Caminar es tu base diaria: fácil, relajante y siempre a mano. Saltar en un rebounder sube rápido las pulsaciones y trabaja el equilibrio en pocos minutos. Si puedes, combina ambas. Si solo puedes elegir una, quédate con la que vayas a hacer de forma constante.

¿Sudar significa que estoy eliminando toxinas?

No exactamente. El sudor sirve sobre todo para enfriarte. De depurar el organismo se encargan el hígado, los riñones, los pulmones, el intestino y el sistema linfático. Sudar después de una sesión demuestra esfuerzo, no una desintoxicación.

¿Saltar en minitrampolín puede ayudar a perder peso?

Ayuda porque suma movimiento a tu día y hace que el ejercicio resulte lo bastante ameno como para mantenerlo en el tiempo. Aun así, la pérdida de grasa depende sobre todo de lo que comes, el entrenamiento de fuerza, el descanso y la constancia.

¿Es mejor saltar en el minitrampolín antes o después de comer?

Unos rebotes suaves o un paseo después de comer suelen ir bien para la mayoría. Si la comida ha sido copiosa, espera entre 1 y 2 horas antes de hacer una sesión intensa para evitar molestias o reflujo.

¿Cuál es el mejor momento del día?

Cuando de verdad vayas a hacerlo. Por la mañana activas el cuerpo; a mediodía rompes con las horas de escritorio; y, al salir del trabajo, te ayuda a desconectar. Si entrenas por la tarde-noche, mantén la sesión suave y acompáñala con respiraciones lentas.

Fuentes y lecturas recomendadas

Estudios citados

Para enmarcar

 «Con niveles similares de frecuencia cardíaca y consumo de oxígeno, la magnitud de los estímulos biomecánicos es mayor al saltar en una cama elástica que al correr». 
— Bhattacharya et al., Journal of Applied Physiology, 1980 «La vibración es un estímulo mecánico caracterizado por un movimiento oscilatorio». 
— Cardinale & Bosco, Exercise and Sport Sciences Reviews, 2003

Libros recomendados

  • The Book of Lymph, de Lisa Levitt Gainsley: una guía accesible de autocuidado linfático, con masaje, movimiento y respiración.
  • The Complete Guide to Lymph Drainage Massage, de Ramona Moody French: una introducción al drenaje linfático manual.
  • Rebound Exercise: The Ultimate Exercise for the New Millennium, de Albert E. Carter: el clásico sobre el entrenamiento con minitrampolín. Es un libro entusiasta, así que conviene leerlo junto con la evidencia mencionada más arriba.
  • Using Whole Body Vibration in Physical Therapy and Sport, de Alfio Albasini, Martin Krause e Ingo Rembitzki: una guía profesional sobre ajustes de vibración y seguridad.

Este artículo tiene un carácter meramente informativo y no sustituye el consejo médico. Si tienes alguna condición médica, consulta con un profesional sanitario cualificado antes de empezar una nueva práctica de ejercicio.

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